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Introducción
En una era donde el estrés, la ansiedad y las enfermedades crónicas parecen haberse convertido en parte de nuestra vida cotidiana, encontrar herramientas efectivas de autocuidado personal es más necesario que nunca. En este artículo te presento 18 razones científicas para practicar yoga terapéutico. No se trata solo de una práctica espiritual o una serie de asanas; es una ciencia respaldada por estudios que demuestran su impacto positivo en el bienestar físico y mental.
Cada vez más investigaciones confirman lo que los yoguis han sabido durante siglos: el yoga puede transformar la vida. Desde reducir el cortisol hasta mejorar la salud cardiovascular, los beneficios del yoga terapéutico están avalados por la ciencia.
El yoga es una de las mejores herramientas del autocuidado, pasar tiempo en la esterilla puede ser beneficiosos para el cerebro, el corazón y los huesos e incluso alterar la expresión de los genes. A continuación, te presentamos 18 beneficios basados en estudios que te convencerán de incorporar esta práctica a tu vida.
“Cuando las personas disponen de sencillas herramientas para relajarse, se sienten mejor consigo mismas y con mas energía” Doctora Martin Rossman
18 Razones científicas para practicar yoga terapéutico
Mejora la inmunidad
La práctica del yoga puede fortalecer el sistema inmunológico. Un estudio publicado en Journal of Behavioral Medicine indica que el yoga puede aumentar los niveles de IFN-gamma, un regulador central de la inmunidad celular con propiedades antivirales y antitumorales. Además la práctica de yoga terpáutico hacer que nuestro cuerpo produzca mayores niveles de anticuerpos llamados inmunoglobinas, claves para combatir los gérmenes, bacterias y virus que provocan gripes y resfriados.
Reduce la inflamación
El yoga ha demostrado ser eficaz en la reducción de marcadores inflamatorios. Una revisión sistemática publicada en Brain, Behavior, and Immunity encontró que las intervenciones basadas en yoga están asociadas con una disminución de la expresión de genes proinflamatorios, lo que sugiere una reducción en la inflamación crónica.
Aumenta el autocontrol
Las meditaciones activas del yoga, como el Kundalini, activan regiones del cerebro relacionadas con el autocontrol y la función ejecutiva, permitiendo una mayor regulación emocional y conductual. Estudios han mostrado que estas prácticas mejoran la conectividad en áreas cerebrales responsables del autocontrol.
Mejora las habilidades sociales y el habla
El yoga no solo beneficia el cuerpo, sino también la comunicación. Las regiones cerebrales implicadas en la meditación y el pranayama están relacionadas con la articulación del habla y la socialización, facilitando una mejor interacción con los demás.
Ayuda a gestionar mejor el estrés
El yoga enseña al cuerpo a manejar el estrés mediante la exposición controlada a situaciones de tensión y su posterior relajación. Un metaanálisis de 25 estudios aleatorizados controlados sugiere que la práctica del yoga conduce a una mejor regulación del sistema nervioso simpático y del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal, así como a una disminución de los síntomas depresivos y ansiosos.
Aumenta la memoria funcional
Estudios han demostrado que la práctica del yoga mejora la memoria funcional, es decir, la capacidad del cerebro para retener y procesar información a corto plazo, facilitando la toma de decisiones. Además, se ha observado que el yoga mejora las funciones cognitivas en adultos mayores sanos.
Reduce la presión arterial
El yoga y la meditación han demostrado reducir la presión arterial. Un estudio observacional publicado en BMC Public Health encontró que los pacientes que practicaban yoga tenían un 85% más de probabilidades de tener una presión arterial normal en comparación con aquellos que no lo practicaban.
Mejora la función motriz y el equilibrio
Las posturas de yoga mejoran el equilibrio y la función motriz. Un estudio publicado en Age and Ageing concluyó que el yoga basado en ejercicio mejora el equilibrio y la movilidad física en personas mayores de 60 años.
Preserva la salud cerebral
Estudios han demostrado que el yoga y la meditación pueden ralentizar el envejecimiento cerebral al preservar la densidad del tejido cerebral y mejorar la conectividad neuronal. Además, se ha observado que estas prácticas mejoran las funciones cognitivas en adultos mayores.
Aumenta el ánimo y la confianza
El yoga mejora el estado de ánimo al estimular la producción de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, promoviendo sentimientos de felicidad y autoestima. Un metaanálisis publicado en Journal of Psychiatric Research encontró que el yoga es eficaz para reducir los síntomas depresivos.
Después de una clase de yoga terapéutico aumenta el ánimo y la confianza. La práctica nos ayuda a ver el lado bueno de las cosas y a mostrar compasión hacia uno mismo y los seres queridos.
Altera la expresión genética
Investigaciones sugieren que el yoga puede modificar la expresión de genes relacionados con la respuesta al estrés. Un estudio publicado en Frontiers in Immunology indica que las intervenciones mente-cuerpo, como el yoga, están asociadas con una disminución de la expresión de genes proinflamatorios, lo que podría reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la inflamación.
Favorece la relajación profunda
Las técnicas de pranayama y la meditación actúan como un antídoto natural contra la ansiedad y el nerviosismo, induciendo un estado de calma y bienestar. Estudios han demostrado que el yoga puede reducir significativamente los niveles de estrés y mejorar el bienestar general.
«La calma es el estado natural de la mente. El yoga nos ayuda a recordar cómo volver a ella.» Desconocido
Mejora la fertilidad
El yoga ayuda a reducir los niveles de ansiedad y estrés, factores clave en la salud reproductiva. Un estudio publicado en Fertility and Sterility evaluó el impacto del yoga en la ansiedad de pacientes con infertilidad. El resultado encontrado fue una disminución en los niveles de ansiedad tras la intervención.
Mejora la imagen corporal
A través de la práctica de yoga, las personas desarrollan una relación más positiva con su cuerpo. Una revisión sistemática publicada en Body Image examinó los efectos del yoga en la mejora de la imagen corporal de adultos. El yoga nos ayuda a vernos más positivos incluso con nuestro cuerpo y a evitar el bucle de reprendernos a nosotros mismos sobre los defectos percibidos.
Aumenta la tolerancia al dolor
Los practicantes de yoga han demostrado tener una mayor capacidad para tolerar el dolor. Una revisión publicada en Frontiers in Pain Research sugiere que el yoga puede aumentar la tolerancia al dolor y disminuir la ansiedad asociada al dolor al reducir la hiperactivación del eje HPA, es decir, disminuir la sobrecarga de estrés que afecta al sistema del cuerpo encargado de regular la respuesta al estrés.
Los yoguis gestionan mejor el dolor que aquellos que no lo practican. Los yoguis toleraron el calor el calor ligeramente más tiempo y el agua fría más del doble de tiempo que los no practicantes. Técnicas como el control de la respiración o centrar la atención en las acciones sin reaccionar puede aumentar la tolerancia al dolor a corto plazo y derivar en cambios cerebrales que mejoran la tolerancia al dolor a largo plazo.
Fortalece los músculos
El yoga es una excelente forma de mantener y desarrollar la musculatura. Un estudio publicado en PubMed evaluó los efectos de un programa de yoga basado en Ashtanga durante 8 meses en mujeres premenopáusicas. Los resultados indicaron un pequeño efecto positivo en la formación ósea, aunque no se observaron cambios significativos en la densidad mineral ósea o en las características del hueso tibial. Sin embargo, se observó un aumento en la masa corporal magra libre de grasa, lo que sugiere un fortalecimiento muscular.
Retrasa el envejecimiento
El yoga, el pranayama y la meditación han mostrado efectos positivos en la preservación de los telómeros, las estructuras celulares que determinan la longevidad, contribuyendo a una vida más saludable y longeva. Un estudio publicado en PubMed encontró que los practicantes de yoga tenían una longitud de telómero más larga en comparación con un grupo de control sedentario, lo que sugiere que la práctica regular de yoga puede inhibir la senescencia celular replicativa, es decir, el proceso por el cual dejan de dividirse las células y envejecen.
Promueve la salud ósea
Las posturas de yoga ejercen presión controlada sobre los huesos, estimulando la formación ósea y ayudando a prevenir la osteoporosis y la osteopenia en adultos mayores. Un estudio publicado en PubMed evaluó los efectos de un programa de yoga de 6 meses en mujeres posmenopáusicas con osteoporosis. Los resultados mostraron una mejora en la puntuación T de la densitometría ósea, indicando un efecto positivo del yoga en la densidad mineral ósea.
Estas referencias científicas respaldan los beneficios mencionados del yoga terapéutico en el fortalecimiento muscular, la ralentización del envejecimiento celular y la promoción de la salud ósea.
Conclusión
Espero te haya sido provechoso todo lo expuesto sobre las 18 razones científicas para practicar yoga terapéutico, pues éste no es solo una tendencia; sino una herramienta científicamente comprobada para mejorar la calidad de vida. Ya sea que busques reducir el estrés, aliviar dolencias o simplemente sentirte mejor contigo mismo, esta práctica puede ser el camino hacia un mayor bienestar y paz mental.
«La salud es la verdadera riqueza, no las piezas de oro y plata.» Mahatma Gandhi
Si estás listo para experimentar sus beneficios de primera mano, te invitamos a unirte a nuestras clases de yoga en Úbeda en el Centro de Psicología para el renacer – Juan Molina y Francisca Figueroa.
¿Cuál es el horario de las clases de yoga terapéutico?
- Grupo Ananta: de 17:30 a 19:00 horas
- Grupo Bhakti: de 10:00 a 11:30 horas
Impartido por Francisca Figueroa, profesora de yoga, experta universitaria en yoga terapéutico con más de diez libros publicados sobre bienestar y espiritualidad
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¡Espero nos volvamos a ver pronto!